Tras varias ocasiones de visita y meses de estadía podemos
decir que Malasia es uno de nuestros países favoritos. Tiene todo aquello que
buscamos como viajeros, y cada vez que viajamos allí descubrimos algo nuevo que
nos motiva a seguir haciéndolo. Estas son nuestras 5 razones para viajar (y amar)
Malasia:
1- Ejemplo de convivencia y diversidad cultural.
Malasia es un país que debería convertirse en ejemplo para
el resto del mundo. En este pequeño país conviven colectivos de culturas y
religiones totalmente diferentes: Los de etnia malaya son mayoritariamente
musulmanes; los de origen chino, casi un tercio de la población, son
principalmente budistas y/o taoístas, y los de origen indio, otro de los
grandes colectivos de este país, son predominantemente hinduistas. Estos tres
colectivos, no pueden ser más diferentes: hablan diferentes lenguas, comen
diferente, visten diferentes ropas, rezan a diferentes Dioses… sin embargo,
todos ellos se sienten orgullosos de formar parte de este país tan diverso.
2- El país perfecto para iniciarse en Asia.
La complejidad poblacional de Malasia y su diversidad hacen
que se convierta en lo que hemos llamado un país “degustación”, conoces
culturas originarias de varios países del continente asiático y te abre nuevos
horizontes. Además, Malasia es un país con un nivel de desarrollo considerable,
por lo que puede ser una entrada suave y confortable al continente asiático.
3- Intensidad y variedad de atractivos.
Malasia es una fuente inagotable de atractivos para los
viajeros. Además, atractivos muy diferentes entre sí: Preciosas ciudades
coloniales como Melaka; Taman Negara, una de las pocas selvas primarias que
quedan en la Tierra; la cosmopolita y moderna Kuala Lumpur; la fauna de los
manglares y la costa en Cherating; el paraíso en las Islas Perhentian, con sus
bellas playas y su rico fondo marino. Cameron Highland donde embelesarse con
las verdes plantaciones de té y sus bosques húmedos.
4- La perla desconocida del sudeste asiático.
Para nosotros no hay color. Comparamos con Tailandia, el
país vecino, atestado de turistas festivaleros alcoholizados… y Malasia es una
auténtica perla. Un país casi desconocido y mucho menos explotado (a todos los
niveles) y que, de momento, no se vende al tipo de turismo que llena las playas
del sudeste asiático. Eso significa autenticidad y poder disfrutar de una
experiencia más viajera que turística.
5- Interacción con la gente local.
En Malasia el inglés se usa como lengua franca entre las
diferentes etnias, por lo que, si conoces esta lengua, puedes interactuar
fácilmente con la gente local. Por otro lado, al tratarse de un país donde el
turismo no está masificado, la gente aún siente curiosidad por los extranjeros,
son amables y no te ven como un billete con piernas.




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